Billete de ida; lluvia en la ventana, gotas de nostalgia

Siempre he pensado que no hay nada más nostálgico que una estación. Y aunque poner en práctica el desapego está a la orden del día, a todos se nos quiebra un poco la voz al cruzar la línea que separa el andén del vagón. En este sentido David Ruiz no ha podido estar más acertado al poner el título que da nombre a su proyecto en solitario.

nostalgia.en.los.autobuses es el alias que el vocalista de la M.O.D.A ha elegido para arrancar esta nueva andadura. Para los más catastróficos, hago un llamamiento a la calma. No. La M.O.D.A no se disuelve. De alguna forma “no es lo mismo jugar al fútbol con una pared, que jugar con tus amigos en un equipo”, y esta premisa, el cantante burgalés, parece tenerla más que clara.

Contextualicemos. El proyecto nace durante la cuarentena, tras ese impasse adaptativo de los primeros días, en los que la inspiración se vio sobresaturada por llamadas de auxilio de artistas en crisis. Ante la imposibilidad de seguir trabajando en el disco que preparaba la banda, David decidió escribir las que probablemente sean sus letras más íntimas y frágiles y a su vez dotarlas de música, en un estilo acústico y doméstico.

Envió las grabaciones caseras a Raül Refree, productor del nuevo disco de la M.O.D.A, quien no dudó en darles vida. Texturizó, arregló y vistió cada una de las 5 canciones que compondrían su primer EP en solitario. Y he de decir que, los arreglos musicales, distando bastante del estilo del grupo, son exquisitos. El juego de guitarras de Refree, da un aura intimista que convierte al proyecto en algo único y personal . Aunque esto, realmente, era una apuesta con garantías. Porque todo lo que toca el productor, lo transforma en oro. Y ejemplos no faltan. Silvia Pérez Cruz, Rosalía, Amaia, Guitarricadelafuente. Digamos que es el alquimista de la música española actual. Y tenerle en tu equipo, parece buena idea.

Delfines es la primera canción publicada. En el videoclip vemos al cantante mirarnos fijamente tras una ventana, encerrado. A juego con el momento de la génesis del proyecto, el confinamiento. Es una canción de amor, entre la tristeza y el desconsuelo. A mí, personalmente, me recuerda un canto a la soledad. Encuentran su consuelo en las orquídeas. Los días, casi todos son domingo. Son domingos o son lunes. Vivimos en las dos habitaciones.

Y es que la intención de Refree, condicionada por las letras del burgalés, era “experimentar con la vida de las canciones sin desvirtuar la emoción que contenían en las grabaciones domésticas, siguiendo, para ello, una filosofía sonora acorde al confinamiento”.

Las tumbas de los escritores confirma la vocación experimental del proyecto. La última imagen del videoclip muestra a dos jóvenes subidos a una torre eléctrica viendo el atardecer. Mientras, la voz se diluye en una distorsión paulatina hasta desaparecer por completo. El mundo va a continuar, nunca lo voy a arreglar con canciones. Aunque el equilibrio sea una quimera, haré equilibrismo andando la cuerda.

En Naturaleza, David nos propone un viaje a la dicotomía entre el existencialismo y el nihilismo mientras se come un helado. Dota así de trivialidad a la pregunta metafísica por excelencia. ¿Quién soy? Hasta en eso fui uno más, tan humano y tan profano. Pero el sol no gira a nuestro alrededor. No soy la tristeza que esperabas. Hay también un deseo de valorar la realidad, de agradecer, conjugado con la negación de las falsas expectativas. No necesito nada más. Aprecio lo que tengo. Me siento afortunado. Teneros a mi lado. Hoy valoro estar aquí.

Escuchar “Naturaleza”

Ojos brillantes posee una de las analogías más interesantes del proyecto. Pienso en la muerte a menudo, pero ella no piensa en mí. Pienso en la muerte, te juro. Lo mismo pasa contigo. Con suma delicadeza y sutilidad, la canción te transporta no sé exactamente a donde.

Y es que el universo de David Ruiz está cargado de metáforas, símiles y recursos literarios que se me escapan de las manos. Enfrentarte a sus letras es toda una aventura que trae consigo el riesgo de no saber hacia dónde te está llevando, ni dónde vas a acabar.

Góndolas, que a priori era la canción que cerraba la etapa de nostalgia.en.los.autobuses, es la guinda del pastel. En una colaboración con Guitarricadelafuente ambos confluyen en la necesidad de huir. Desde que te has ido visto de alegría. No sienten el frío mis manos vacías. Ya no quiero verte más. Pídeselo al viento. Llévame a la carretera. Es la única manera. Cóseme a la carretera. Durante toda la canción se van oyendo disparos que retumban y son la premonición de un inevitable final.

Escuchar “Góndolas”

Pero la realidad es que lo que iban a ser 5 canciones producidas por Refree, con el objetivo de ser publicadas sucesivamente todos los lunes de Mayo, se ha convertido en algo más grande.

Tres canciones más integran este proyecto. La última lanzada hoy, 7 de septiembre.

Viendo el sol salir y Buenos tiempos vienen son el optimismo vivido desde el dolor que va cesando. Ambas carecen del enfoque musical y conceptual de las canciones del EP. Creo que tú estás igual, echando de menos sin esperar. Nos duele la voz de lo que callamos y nunca vamos a contar. Por favor, no preguntes ¿Qué tal? | Brindo por tu bien. Cae la lluvia contra la pared. Buenos tiempos vienen.

Por último, y habiendo visto la luz hace escasas horas, De lo que viví se consolida, con diferencia, como el tema más reivindicativo del proyecto. Estamos ante 2’45’’ de crítica social a la realidad contemporánea. Cuenta como alguien que regresa a su país tras marcharse de él no reconoce lo que tiene ante sus ojos. Es la incredulidad del cambio a peor. El desamparo que sufren los estudiantes y la clase obrera, el negocio de la música de masas, el problema de la ocupación o la comprometida situación que atraviesa la Familia Real son algunos de los temas que se tratan. ¿Qué quedó de lo que viví? ¿Cómo ha podido pasar tanto tiempo en dos años? Hace ya mucho desde que volví y todo es extraño.

Pese al giro estilístico que da David Ruiz en sus últimas canciones, si de algo estoy convencido es de que todas ellas pertenecen al distrito de la bohemia más absoluta. Es música para escuchar con la cabeza pegada al cristal de una ventana, en una tarde de lluvia, entre cábalas por cuál será la gota que llegará antes al final. Será mi banda sonora particular de camino a Madrid pensando el todo lo que ha pasado desde la última vez que pise sus calles. Es lo que tienen los viajes de vuelta. Que la nostalgia es un equipaje de mano más. Y ahora que se acerca el temporal, especialmente.