“Con viento fresco”

Qué mejor plan en el ecuador de la semana que acercarse a dejarse sorprender por la frescura y la energía arrolladora de Lucky Chops. Aunque muchos de los asistentes ya habíamos tenido la suerte de verlos en directo. Yo personalmente los conocí en Iboga Summer Festival del año pasado, donde ofrecieron un show inolvidable a la salida del sol.

La formación neoyorquina no es una banda al uso, es una Brass Band que se compone de cinco elementos de viento y uno de percusión, ya tienen ellos “cuerda” para rato…

Trombón, saxo alto, saxo tenor, tuba de marcha y trompeta fue exactamente la alineación escogida para este show, prescindiendo del sausáfono esta vez.

El núcleo de la banda emergió de la prestigiosa Laguardia High School of music & art and performing arts, donde surgió su inquietud por desarrollar la música que les hiciera felices y desde entonces giran bajo su lema de que “la música positiva puede cambiar el mundo”.

Se les nota todavía ilusionados por lo “suertudos” que fueron, cuando un vídeo compartido en YouTube de ellos tocando ‘Funkytown / I feel good’ en el metro de NYC, se hizo viral y ya va por millones de visualizaciones, dándoles a conocer a nivel mundial.

Las chicas de Balkan Paradise Orchestra fueron las teloneras en los dos únicos conciertos en España y aunque no pude llegar a tiempo para verlas, seguro ofrecieron una apertura de lujo. Lucky Chops, puntuales a las nueve, comenzaron con ‘Without you’, y al finalizar este primer tema, Josh Holcomb (trombón) saludó cariñosamente al público e incluso se acercó a chocar las manos a los niños y niñas que había en las primeras filas.

   Música instrumental para todos los públicos que ellos definen como “brassy funk” y que contagia ese desparpajo que ellos muestran sobre el escenario. En esta gira presentan su álbum homónimo, del que interpretaron piezas como ‘Traveler’, ‘Full heart fancy’ o ‘Familiar places’.

Otros incluidos en singles de 2017 y 2018, como ‘Temple of boom’ y ‘These tears’ no nos dejaron duda de la gran compenetración y calidad de la que hacen gala. Pudimos ver a Daro Behroozi alternar entre el saxo alto y otra variante, haciendo redonda la marea de sonidos agudos que saben combinar de forma portentosa. Sus influencias van desde las latinas y cubanas hasta las balcánicas.

Los músicos bailaban al unísono sobre el escenario moviendo los saxos y sobretodo, Josh con el trombón en el centro del escenario, siempre el más dinámico de la banda.

Hacia el ecuador del concierto nos preguntaron a quién le gustaba la clásica comida callejera de la gran manzana, para presentar ‘Pizza day’. También anunciaron orgullosos que el productor de su último disco de encontraba en la sala.

Se comenzó a calentar ya de verdad el ambiente con ‘Halfway to the Hudson’, que abrió la veda para la artillería pesada con las melodías más bailables y reconocibles, pues se han ganado un puesto de referente mundial en cuanto a covers instrumentales.

Palmas, sonrisas, y los pies sin parar de bailar con esa electrizante revisión de ‘Danza’ kuduro, antes del breve descanso para volver presentando a los componentes, que se lucieron cada uno con su “solo”.

Elevaron el listón y sudamos aún más bailando el gran mash-up de ‘Funkytown / I feel Good’ que fue una verdadera fiesta.

Celebramos que otras expresiones musicales son posibles y que abren el corazón sin letras y nos llenan de buenas vibraciones, energía positiva y felicidad.

Por Ángel Balbás