“Indie-nominación de Origen”. Primera jornada Sonorama.

Hacia el corazón de Castilla nos dirigimos para disfrutar del ambiente único y las sorpresas de la Plaza del Trigo, el auténtico lechazo churro y las jornadas maratonianas de conciertos; sin olvidarnos del vino, con el que brindamos emocionados por el nacimiento de Marilians Records.

Aranda de Duero es cada año más conocida tanto por ser la capital vinícola de la Denominación de Origen Ribera de Duero, como por ser el destino de la música indie española durante cinco días del mes de Agosto. El festival lleva creciendo sin cesar  desde 1998 y este año se renovaba con el tan esperado y necesario cambio de recinto.

Relataremos la experiencia por días, ya que cada uno tuvo sus particularidades y sorpresas. Por ello, podrás seguir durante los próximos cinco días nuestro diario particular sobre todo lo que hemos vivido en los parajes burgaleses.

Miércoles 7 de Agosto

La primera jornada del festival se daba cita en el escenario situado en el antiguo recinto, amenizado por la gran participación en el ya tradicional concurso de disfraces.

El lugar fue suficiente para albergar a todo el público, pero la longitud de barra y las cargas de pulseras parecieron no serlo, a juzgar por las colas.

El festival acababa de comenzar teníamos paciencia y ganas de música. Los primeros en aparecer fueron los madrileños Naranja. El elegante electropop de Presumido complementó el pistoletazo de salida gradual.

El primer grupo sorpresa, que fue ni más ni menos que Comandante Twin, fueron muy aclamados y se entregaron en cuerpo y alma. No en vano, ya se habían consagrado en la Plaza del Trigo el año pasado. Explicaron la historia de la playa de ‘Bolonia’, su nuevo single, y encantaron con ‘Si te incendias conmigo’.

Tras ellos, el dúo Siloé no defraudó en sus temas con más sentimiento, el proyecto de Fito Robles nos dejó bailando más de lo que esperábamos con ‘La niebla’.

Lo que nos atravesó la frente, como las pinturas que en ellas lucían, fue la energía apabullante de ‘Mastodonte’. Como un gigante poseído por el poder de vibrantes sonidos de viento y percusión, Asier Etxeandia se erigía como la “bestia” de la noche.

Antes del cierre perfecto para una fiesta de disfraces, se anunció a los ganadores del concurso, que por grupos fueron esta original pandilla de abuelillos que nos trajeron del futuro el jocoso cartel del Sonorama de 2059.

Entonces sí, el humor de Ladilla Rusa nos hizo reír, bailar, nos incitó a beber y a pasar pañuelos hacia ‘Atrás’. No faltó ‘Kitt y los coches del pasado’ y cuando el público coreaba “escenario principal” decidieron hacer un bis de ‘Macaulay Culkin’ que enloqueció para cerrar la primera noche de calentamiento.