José Arteaga Vs. Marilians

Hace unas semanas, veía la luz “Chachachá: Un Baile y Una Época”, el primer libro bajo el sello de Gladys Palmera, el mayor archivo discográfico de música cubana y afrolatina del mundo. Una pieza de coleccionismo con tapas duras y papel de alta calidad dirigida a todos los públicos que recuerda a las colecciones exclusivas del sello Taschen: en 416 páginas reúne más de 800 carátulas, carteles y fotografías a todo color de la época dorada de la música latina a mediados del siglo pasado.

Esta obra exclusiva propone un viaje por una época de leyenda que resuena en las figuras de la canción contemporánea y que dialoga con temas actuales como la lucha por la igualdad y la explosión global de los sonidos latinos.

Y para poder conocer un poco más de cerca este proyecto, desde Marilians, hemos querido hablar con José Arteaga, uno de los principales confeccionadores del libro, para que nos haga un recorrido por esta primera referencia literaria de Gladys Palmera.

¿José, en qué momento decidís empezar a editar libros a través de Gladys Palmera?

Eso fue en el momento en que vimos como una colección tan grande como esta necesitaba mostrarse ante el público más allá de la página web. Era necesario decirle a la gente “tenemos esto” de una forma física y no virtual. Trabajamos en exposiciones, pensamos en su momento en discos, pero el libro se veía como una opción concreta y necesaria, y decidimos comenzar con un trabajo editorial.

Como ya anunciábamos al principio, vuestra primera referencia es “Chachachá: Un Baile y Una Época”. Además de lo que ya hemos introducido, ¿qué vamos a poder encontrar entre las páginas que conforman el libro?

Arte gráfico en toda su extensión. Las carátulas de cha cha chá responden a una etapa de la historia marcada por la reivindicación del papel femenino en la música. El mundo discográfico venía de los años de los discos de 78 rpm sin carátula, que sólo se vendían en bolsas. De pronto aparecieron los 10 pulgadas, los 45 rpm y los long plays, y surgieron las carátulas como un boom artístico. Grandes fotógrafos y diseñadores desarrollaron allí su arte, y eso es lo que se muestra aquí. Pero aparte también cuatro artículos que esconden muchas sorpresas.

Cuéntanos, ¿cómo ha sido todo el trabajo previo hasta que “Chachachá: Un Baile y Una Época” ha cogido forma?

Todo arrancó hace tiempo, cuando Alejandra Fierro decidió separar las carátulas de cha cha chá en la gran fonoteca de la colección. Al principio se pensó en una exposición, pero con el tiempo vimos que un libro como el Jazz Covers de la editorial Taschen podía tener mucho sentido. Los libros de este tipo dedicados a la música latina se cuentan con los dedos de la mano. Y nos pusimos a la tarea, cuyo primer paso fue, por supuesto, definir la línea temática y luego fotografiar con la calidad suficiente.

Y tras esa primera toma de contacto, ¿cuánto tiempo os ha llevado todo el proceso de darle vida al libro?

Este es un libro realizado durante la pandemia y el confinamiento de 2020. Incluso pensamos en poner una frase alusiva en la página de créditos, pero al final no lo hicimos.

Imaginamos que la labor de investigación y documentación ha sido fundamental, ¿os ha resultado muy complicado recabar y dar con la información necesaria?

Hay cosas que son muy complicadas de encontrar en la ficha de un disco, y en este caso dos en particular: el año de prensaje y el autor de la carátula. Allí hubo que rastrear catálogos, consultar a especialistas y en muchos casos cotejar estilos de diseño, fotografía e ilustración. Otro punto de investigación bastante complicado fue el de los artículos, porque cada uno tiene un enfoque especial. Hay uno sobre la tipografía, por ejemplo. Encontrar el tipo de letra que se usó para cada carátula fue una tarea bastante complicada y en algunos casos imposible, pero creo que salimos bien librados.

Y José, con todos los estilos que forman parte de la colección de Gladys Palmera, ¿por qué habéis querido estrenaros en el ámbito literario hablando del cha cha chá?

Porque simboliza todo lo que es Colección Gladys Palmera. Esta es la mayor y mejor colección de música afrocubana del mundo y su punto fuerte son los vinilos. Que todos los formatos de vinilos existentes tengan relación con un ritmo musical, y que haya material suficientemente atractivo, y que hayan historias suculentas detrás, y que su música sea rica, alegre y muy creativa. Eso es el cha cha chá.

Es cierto que el cha cha chá actualmente no tiene tanta presencia en la sociedad, pero ¿cómo marcó historia de la música con su aparición?

Imaginemos por un instante el mundo de la segunda postguerra, de la guerra fría, de los misiles y los espías. Ese mundo que venía de millones de muertes y de una actitud tan deshumanizada, necesitaba volver a creer en el factor humano, necesitaba color y necesitaba ritmo, energía, vitalidad. La música latina apareció como un baño terapéutico. Mambo y cha cha chá casi casi surgieron al tiempo, el primero con más frenesí y el segundo con más sensualidad. Y no sólo hablo de música, sino de forma de vestir, de moverse, de ilustrar y de crear. Fue muy importante para la sociedad.

Ahora, adelantándonos un poquito al futuro, después de “Chachachá: Un Baile y Una Época”, ¿nos esperan más referencias de la mano de Gladys Palmera?

Habrá más referencias de libros tan visuales como este. Ya tenemos uno en salmuera, pero queremos que sea una sorpresa. Por ahora estamos revisando exhaustivamente nuestros archivos para darle forma. Lo que si te puedo adelantar que estamos ya trabajando en un libro de crónicas y reportajes. Será otro estilo de libro, pero con el “toque Gladys”.

Por cierto, antes de terminar, decidnos, ¿dónde podemos comprar “Chachachá: Un Baile y Una Época”?

Se puede comprar en nuestra web, www.gladyspalmera.com, y a través de las distribuidoras Panoplia de Libros y Munster Records.

Y ahora sí José, para ir despidiéndonos ¿sería posible que nos mencionaras las cinco mejores referencias (bajo tu punto de vista) de cha cha chá?

Cinco referencias. ¡Qué compromiso, qué compromiso!, como decía Les Luthier. Te hablaría más bien de cinco artistas que son muy recurrentes a lo largo de toda la obra y cuyas carátulas se reconocen con facilidad: Orquesta América, Machito, Tito Puente, José Fajardo y René Touzet.