“La comunidad en Apolo”

Este concierto me hacía especial ilusión por el hecho de que en Abril de este mismo año, en la presentación de Balanceo en Madrid, conocí a Miriam y Dani. Allí, en primera fila, me presentaron su recién nacida Marilians Magazine y sembramos la semilla de la estrecha colaboración actual.

Hoy en día me siento orgulloso de pertenecer a esta pequeña familia en la que, además de tratar los vinilos como “oro en paño” en Marilians Records, apoyamos y ofrecemos difusión a proyectos artísticos emergentes que vemos como “diamantes en bruto”. Una auténtica joya!

Me hubiera encantado disfrutar también este concierto tan especial con ellos, pero la distancia geográfica fue insalvable esta vez.

La mítica sala principal de Apolo se llenaba poco a poco. Antes de Cala Vento, sus teloneros invitados Kill Aniston, con los que entablaron muy buena amistad en su gira por México, nos presentaron una buena muestra de su repertorio.

El grupo lleva más de veinte años en activo y son referente en el país centroamericano. Su propuesta convenció por su trabajado sonido pop-rock y la cercanía de sus letras románticas.

Me quedo con la dualidad de ‘Cuando miras hacia el sur’ y ‘Cuando miras hacia el norte’, ‘Lo siento pero es verdad’ y ‘Tendencia al mar’, que tocaron antes de despedirse agradecidos.

Aleix y Joan saltaron al escenario entre humo, notas de piano y los cálidos gritos de recibimiento del público.

Sonaron los primeros acordes de ‘Gente como tú’, recordando a quien “hoy tampoco va a venir…”. Para quien no conozca aún a Cala Vento, sólo decir que este dúo es capaz de llenar cualquier espacio sonoro y sensorial con una configuración aparentemente simple de batería y guitarra.

La influencia del oleaje del Empordá les posee y lo expresan en forma de tsunami de percusión que te desborda los oídos y letras que te calan en el alma por su cotidianidad.

Pocas veces ocurre que los asistentes ovacionen efusivamente al artista tras el primer tema y esta fue una de ellas, presagiando así un show memorable. Aleix sonreía con gesto de ilusión y complicidad.

Dieron el ‘Do de pecho’ y le siguieron otros cañonazos de Fruto Panorama como ‘Historias de bufanda’, ‘Hay que arrimar’, ‘En cueros’ con su potente batería en oleadas y cómo no, ‘Fetén’ para esta “bonita historia que empezó en Paral-lel” (avenida donde se encuentra precisamente la Sala Apolo).

Tras un breve silencio, la explosión sonora de la batería de Joan, fue como un “big-bang” al comienzo de ‘La comunidad’.

Se sucedieron algunos cortes más hasta que llegó el momento de las sorpresas que nos tenían reservadas. En ‘La importancia de jugar al baloncesto’ Joan salió de su lugar habitual a la batería para enfundarse una guitarra acústica.

En ’Un buen año’ estuvieron bien acompañados de tres músicos a los vientos (trompeta, trombón y saxo).

‘Todo’ sonó tremenda y se comenzó a hacer algún pogo en el medio de la pista.

‘Isla desierta’ y ’Abril’ fueron coreadas por todos y a esta última le dieron un largo final instrumental a lo grande. Aleix incluso se tiró a hacerse querer y flotar aupado por el público.

Pelotazo final eufórico para todos con ‘Isabella cantó’ y Joan, pletórico de felicidad invitó, sin aceptar un no por respuesta, a su técnico de sonido y a su productor, Eric Fuentes a subir al escenario para fundirse todos en un abrazo grupal.

Qué más decir de Cala Vento que como su propio nombre, su música te cala y te arrastra como viento y olas de sentimiento que todos reconocemos en nuestras vivencias. Cala Vento son la prueba de que una banda sin pretensiones ni colorido show escénico, puede ir aumentando tras día “la comunidad” de fans a los que cautivan.

Por Angel Balbás