“La república independiente de la radio”

Llegó el esperado día en que los oyentes y colaboradores de Carne Cruda celebrábamos por todo lo alto el décimo aniversario de esta emisora independiente con cuatro horas de música inconformista y subversiva.

El hecho de haber conseguido la fidelidad de los oyentes y seguir en antena desde que terminó su andadura en Radio 3, hace ya 5 años, merece la puesta de largo del evento.

La cita era a las 18:00 en Razzmatazz para la apertura de puertas, comenzando las bandas una hora más tarde. Era momento de descubrir el orden de las mismas, que se desvelaba por medio de algunos carteles colgados en la sala.

Javier Gallego salió puntal al escenario para darnos la bienvenida y animarnos a disfrutar de una fiesta única.

La propuesta de artistas era principalmente local, con algunos nombres más consagrados y otros menos conocidos pero que prometían ofrecernos lo mejor de sus nuevas creaciones.

Las primeras en aparecer fueron el cuarteto femenino Tribade, que lucían vestimenta de monos naranjas y atrezzo de cadenas agitadas en el aire. Un comienzo impactante en el que nos disparaban con sus rimas reivindicativas de temas como ‘Las desheredadas’.

El cambio entre los grupos se sucedía con rapidez para no perder ni un minuto de más y que fluyera la música.

Las segundas elegidas fueron Side Chicks, al frente del escenario en la guitarra y bajo estas dos jóvenes vestidas elegantemente con sendos atuendos de lentejuelas y mallas de rejilla y plata con bandas de color, sorprendieron por su energía y desparpajo sobre el escenario. Es una de las apuestas de Carne Cruda para servir de trampolín a bandas emergentes y a buen seguro aprovecharán el filón.

A continuación, llegaban The Crab Apples, que cada vez necesitan menos presentación por el hueco que se están haciendo por méritos propios en el circuito de festivales nacional. Invitarlas a formar parte del festín fue un “acierto drástico” y así nos lo agradecieron con cuatro de sus mejores temas, vistiendo sus característicos uniformes de terciopelo rojo.

Casi inmediatamente se dibujaba la archiconocida silueta con gorra de Ramón Rodríguez, preparando su guitarra. Tras comenzar con ‘En el centro del baile’, invitó al escenario a Laia Alsina (de The Crab Apples), con quien compartió el resto de la actuación.

Lo siguiente que nos tenía preparado Javier “Crudo” nos iba a dejar atónitos. La originalidad y energía del directo de Seward, quienes, a base de ritmos por momentos inconexos y otros melódicos, con sonidos estrambóticos salpicados, no dejó indiferente a nadie.

Instrumentos como el saxofón y el banjo, acompañaron a la apabullante percusión. El propio Javier salió a cantar un tema con ellos, en el que nos hablaba de “Una ciudad…  donde el pobre muere ahogado como un insecto en un charco”.

Mujeres, una de las bandas más esperadas de la tarde, trajo el rock y la semilla del movimiento. Se creó un pogo interesante entre el público desde del principio con ‘Vete con él’, que en ese momento ya poblaba casi toda la sala.

Dispuestos a seguir haciéndonos despegar los pies del suelo, aterrizaban Mueveloreina. Y respondimos que era precisamente lo que queríamos, saltando a fuego con ‘I want it all’. También nos mostraron su visión de la ‘Paradise city’, con “abuelos bailando en la noche con guiris”.

Dejaban el turno al irreverente y siempre cómico Albert Pla, que enfundado en su particular vestido de lino, y con sus expresivos gestos corporales, nos habló del “revés al Borbón”, repasó algunos temas como ‘Antonia Font’ y versionó ‘Pepe Botika’ de Extremoduro.

Para sorpresa, invitó a Silvia Pérez Cruz al escenario para cantar juntos una ranchera.

Fue la misma Silvia Pérez Cruz quien supo dejar en silencio a toda sala con su estremecedora interpretación de ‘No hay tanto pan’, y algunas emociones se veían aflorar entre el gentío. ‘Pequeño vals vienés’ nos puso también los pelos de punta.

Es realmente inolvidable verla actuar en directo.

Tras este remanso de paz, la última formación, Triángulo de Amor Bizarro, eran presentados por Javier como los que iban a “volarnos la cabeza”, y nada más lejos de la realidad, ya que la sala estaba caliente para despedir el festín saltando y coreando temazos como ‘De la monarquía a la criptocracia’ u ‘O Isa’.

Felicidades a Carne Cruda por la fantástica fiesta de cumpleaños y por seguir ahí en la lucha por hacer que además de la música y la fiesta, tengamos presente la opinión crítica cuando valoremos el sistema que nos rodea.

Seguimos con vosotros sumando años de “Cruda divulgación de la realidad”.

 

Texto y foto: Angel Balbás.