Los 10 discos favoritos de… Ken Stringfellow

Ken Stringfellow (Hollywood, 1968) fundó en los años ochenta junto a Jon Auer la mítica banda The Posies, habiéndose convertido en una de las parejas de la composición más destacadas de finales del siglo XX, contando con el inolvidable álbum Frosting On The Beater (Geffen Records 1993), pieza esencial de la música de los 90s. También ha tocado junto a grandes nombres de la historia de la música como es Big Star, Lagwagon o los inolvidables R.E.M. En Marilians Magazine hemos tenido la suerte de compartir una conversación con él, y nos ha confesado uno de sus mayores secretos: Sus diez discos favoritos de la historia.

 

“Black Sea” (XTC, 1980)

Fue una gran influencia en mi sensibilidad musical desde que conocí este disco cuando estaba en el instituto. Una bomba sónica inimaginable (Después de todo fue grabado en Townhouse donde fueron inmortalizadas las mejores baterías grabadas por Phil Collins) y un inagotable recurso musical que ha significado encontrar la templanza en mis canciones. Con todas esas referencias y críticas sociales con todas esas letras existencialistas se termina de ver “Black Sea” como una obra maestra. En su momento decidimos trabajar con Nick Launay principalmente porque él participó en la grabación de este álbum (¡Aunque fuese como asistente del ingeniero!)

“No Language in Our Lungs” es mi tema favorito del álbum. Épica, erudita y atemporal. El riff lento y perfecto está en “She’s So Heavy”, con esa letra que nos habla de la incapacidad de comunicar las experiencias personales, fue la clave para darle forma al comprenderme a mí mismo.

 

“My War” (Black Flag, 1984)

Realmente el primer disco de grunge, de verdad. Tuve muchos problemas desde mi perspectiva de la pequeña ciudad de donde me crié para entender qué era realmente el “Punk Rock”. Cada vez que leía un artículo hacía referencia a ciertos discos nombrandolos como esenciales para la historia del Punk Rock, tenía la experiencia del hombre ciego imaginando al elefante. La cara B de este álbum rompe por completo con lo convencional con esas canciones inesperadamente lentas y largas. Antes de Soundgarden, Melvins y otras bandas fusión de la era del punk rock más crudo y letras realistas (no goblins, trolls, etc) en unión a la brutalidad de Black Sabbath… de todo aquello solo puede resultar algo como Black Flag… Y sobre todo: lejos de la costa norte del pacífico, en los suburbios soleados de los Angeles. “Scream” Es dura de roer, siete minutos de canción con diez líneas de letra, parece un Haiku nihilista.

 

“Ask Me No Questions” ( Bridget St. John, 1969)

Una joya de la modesta escena del folk en UK a finales de los 1960s, contemporanea de Nick Drake y John Martyn, las canciones de Bridget son maravillosas, John Peel fundó un sello de discos solo para lanzar su álbum debut. Bridget vive desde hace muchos años en Nueva York y he tenido el placer de haber compartido escenario con ella, tan confidencial y refinada, es la compañía perfecta.

“Ask Me No Questions” es simplemente sublime, invita a encontrar el amor por uno mismo, justo lo contraria al lema tontorrón y fácil de moda en aquella época “Love the One You’re With”. Una realización cósmica para darnos cuenta de que somos realmente libres.

 

“Third/Sister Lovers” (Big Star, 1978)

No podía no poner en la lista a Big Star, no por haber estado tocando 17 años con ellos, si no porque tienen uno de los mejores repertorios que haya escuchado jamás, a pesar de contar con una discografía tan pequeña, reflexiones acústicas totales, el shock que provoca esa mezcla impensable del rock and blues con el pop, contando además con esos mensajes de comunión con su parte más oscura. Todo el mensaje que debía transmitir Big Star con su música se encuentra en este tercer disco, plagado por completo de himnos.

“Nighttime” comienza con un pequeño tributo a “Downtown” de Petula Clark. Estás solo, pero prueba a andar por la acera de noche para sentirte un poco mejor, pero a mitad de la canción parece que tiene un ataque de ansiedad: “get me out of here, I hate it here”. Tiene todo lo lisérgico que tiene Pink Floyd, pero como si en vez de ser la parte buena del tripi, tengas un mal viaje.

 

“Spirits Having Flown” (The Bee Gees, 1979)

Sé que que te gusten los Bee Gees ahora suena común y ciertamente raro, pero guardo un recuerdo bonito con este disco, lo compré el año que salió, cuando ellos eran posiblemente los mayores cosechadores de éxitos del momento, unos auténticos genios de la creación.

“Spirits Having Flown” no era un temazo, pero tiene una producción maravillosa. Unos acordes oscuros y una línea de bajo con sintetizador misteriosa que se aleja por completo de su estribillo de luz tropical.

 

“The Greatest” (Cat Power, 2006)

Amo ese tipo de rocker que puede hacerte dormir y soñar grabando en los Ardent Studios de Memphis (donde Big Star grabaron todos sus álbumes) y terminar en lo más alto de las listas de Francia. Ms. Marshall es una de esas personas que puede cantarte las páginas amarillas y conseguir que le pidas por favor volver hacerlo.

“Where Is My Love” fusiona su ideal de parecer dulce con algo inexplicablemente siniestro, es una maravilla. Hay sombras de “Big Star’s Third”, y como cosa anecdótica, tuve el placer de trabajar con ella en un homenaje a dicho álbum que hicimos en Australia.

 

“Take Me With You” (Honey Cone, 1970)

Cuanta era la riqueza de la música Soul en la América de comienzos de 1970s, Honey Cone lo demuestra. Las canciones vienen de Holland-Dozier-Holland, bajo un seudónimo por los problemas legales que había tenido con Motown para explotar sus canciones. Honey Cone tenía de cantante principal a Edna Wright, quien murió desgraciadamente el año pasado, era la hermana de Darlene Love. Lanzado por una discográfica independiente, la banda consiguió un #1 hit con “Want Ads” en 1971.

“Girls It Ain’t Easy” es posiblemente una de mis cinco canciones favoritas de todos los tiempos, no hay nada mal en esta canción, hice una vez una versión lo fi del tema.

 

 

“White Album” (The Beatles, 1968)

Amo el White Album de los Beatles, el preludio hacia su psicodelia y su tremenda originalidad, como consiguen firmar un disco muy oscuro donde hasta la canción más feliz es tenebrosa.

“Long Long Long” una meditación para alcanzar a Dios, suena emocionante pero su final lleva a un punto siniestro. Mi favorita sin duda.

 

 

“Warehouse: Songs and Stories” (Hüsker Dü, 1986)

Este álbum salió a la luz el año que empecé la universidad, literalmente fue la banda sonora de mi cambio de ser un niño a la vida adulta. Es un álbum maravilloso, donde se demuestra la madurez de una banda después de dejar atrás sus inicios hardcore punk. Hay canciones tan rebuscadas y complejas como las hay en la discografía de los Beatles o The Byrds.

A pesar de que “Could You Be The One” es genial, voy a elegir “These Important Years” es una canción crucial, habla de la juventud, de la vida universitaria… totalmente lo que necesitaba en aquel momento. La última vez que les ví en directo tocaron el álbum completo y fue una experiencia realmente fantástica.

 

“Duty Now For the Future” (Devo, 1968)

Me encanta la producción seca y sencilla de este álbum. Probablemente la banda más genial del momento cuando lanzaron el disco. Este álbum fue producido por Ken Scott, quien fue uno de los ingenieros del “White Album”, como lo fue de los primeros trabajos de David Bowie. Hay la misma plasticidad cruda en este disco que en el de los Beatles, lo digo de verdad.

“Wiggly World” es el tutorial perfecto para entender a Devo, una declaración de lo estúpido que veían el mundo moderno.

Ken Stringfellow (Hollywood, 1968) fundó en los años ochenta junto a Jon Auer la mítica banda The Posies, habiéndose convertido en una de las parejas de la composición más destacadas de finales del siglo XX, contando con el inolvidable álbum Frosting On The Beater (Geffen Records 1993), pieza esencial de la música de los 90s. También ha tocado junto a grandes nombres de la historia de la música como es Big Star, Lagwagon o los inolvidables R.E.M. En Marilians Magazine hemos tenido la suerte de compartir una conversación con él, y nos ha confesado uno de sus mayores secretos: Sus diez discos favoritos de la historia.

Foto portada: Dorian Castillo