“Muy satisfactorio”

Éste fue el lema de esta edición del Monkey Week, la primera a la que asistíamos Marilians, y he de decir que quedamos satisfechos por el buen ambiente y organización del evento.

Como decía en la noticia previa, lo que más me emocionaba era poder sumergirme en ese mar de bandas emergentes para dejarme sorprender por sus directos. La lluvia hizo su parte, pero no nos llegó el agua al cuello y pudimos asistir a muchos de los conciertos que tuvieron lugar alrededor de la Alameda de Hércules de Sevilla.        

Recordemos las cifras, alrededor de 130 artistas en 14 espacios diferentes. Así, la variedad de opciones estaba asegurada. La programación de las salas estaba agrupara for fiestas en las que determinados sellos llevaban un line-up de varios de sus artistas.

Jueves 21 de Noviembre

La previsión de lluvia se cumplió y retrasó el inicio de los primeros conciertos programados en el Espacio Santa Clara. Así que me acerqué a refugiarme bajo la lluvia en el colorido escenario ubicado en una pista de coches de choque en medio de la Alameda.

Allí, el terremoto de rAM0S Dual, desde Córdoba, estaba haciendo saltar todas las gotas del techo de la pista, a golpe de baquetazos y techno-punk en cañonazos como ‘Noise de Bichos in ya head’ y ‘Freedom banzai revolution’.

Tras una breve vuelta de reconocimiento para identificar los locales aledaños, regresé a la pista con muchas ganas de ver por primera vez a las Monterrosa. Con su colorido escénico y espiritual, encajaron a la perfección en el escenario y se metieron al público en el bolsillo. Su versión de ‘Más fuerte’ de Massiel, vino precedida por el grito de: “Yo lloro cuando me sale del coño” y fue precioso cómo llegó en vivo su canción de amor a las madres ‘El origen del mundo’.  Fiesta generalizada con ‘Fauna’.

La reubicación de conciertos del Espacio Santa Clara hizo que pudiera llegar a tiempo a All La Glory. El quinteto de Juano Azagra ya había pisado el escenario del Monkey en años anteriores y este año lucieron las letras en castellano de su “Disco Fantasma”. ‘Mañana nunca llega’ y ‘Roma’ son muy buenos ejemplos. Tanto o más recomendable es su etapa previa en inglés.

Siguiente parada el Teatro Alameda, donde actuaba Carolina Durante, uno de los platos fuertes del festival, repasando un buen puñado de temas de su disco homónimo. Como es habitual, Diego recorrió de forma frenética el escenario con ‘Las canciones de Juanita’ o ‘Niña de hielo’ y entregó al público el “1,2,3,4” de pistoletazo de salida para ‘Cayetano’.

Algo más lejos de la Alameda, a escasos 15 minutos a pie, se encuentran tres salas contiguas de pequeño aforo, donde se concentraban cada noche los últimos y sesiones. Primero fui a la Sala X a ver a Ferrán Palau, para flotar con la sedosa voz de su dream pop en catalán. Presentaba su último disco “Kevin” y con la tenue luz logró crear esa pausada atmósfera musical ya bautizada como “Easy-loving”.

El dúo Blanco Palamera continuó en la Sala Even con el mismo ‘Aire’ (título de su primer single) aterciopelado en los temas de su disco de debut Promesas. Aunque quizás su corte más escuchado sea  ‘Sola con mi voz’, preciosa pieza R&B/electrónica con guiño a Julieta Venegas incluido en vivo. Me fascinó el mantra “Encuentra la manera de morir ‘Salvaje’.

Vuelta a la sala X, donde llegué a los últimos temas de Nuria Graham, que puso un tinte más pop con ‘Smile on the grass’ antes de que llegaran los Medalla, también de Barcelona, arropados por el sello Primavera Labels y con nuevo disco bajo el brazo. Se elevó el volumen, y se calentó el ambiente. Cambio de tercio al rock de guitarras más enérgicas como en ‘Lengua afilada’ y ‘Devoto cardenal’. Ya sabéis… “hacienda somos todos…”.

El pogo en la sala también fue popular y casi superada la primera ronda de conciertos, se intuía que el mal tiempo no iba a ser un freno para las ganas de pasarlo bien hasta altas horas.

Viernes 22 de Noviembre

Viernes por la mañana. Al despertar viento y más lluvia. En el Espacio Santa Clara tuvieron lugar las mesas redondas del Monkey Brain y los minishowcases.

Sólo puede llegar a la Alameda, medio mojado y justo a tiempo para el concierto de Aloha Bennets, que siempre sonrientes, fueron la primera banda de la tarde en el escenario Jägermusic (pista de coches de choque).

Garage-rock fresco desde Barcelona, les conocí por organizar el Estrogenfest y desde entonces tenía ganas de verles en directo. Gozaron y nos hicieron bailar a primera hora con ‘Aquelarre’, ‘Púdrete’ y la siempre fálica … ‘¿Qué es eso?’

Aprovecho para comentar mi sorpresa ante el interesante fenómeno, que parece ser usual en Sevilla, de que el público no se acerque a ocupar la primera fila, a “comerse” el escenario. Y no parece ser por no conocer las bandas, ya que también ocurre con los cabeza de cartel. Pregunté a los lugareños y me confirmaron que solía ser así. Espacio libre del que damos buena cuenta los fotógrafos asistentes.

Después, en el Espacio Santa Clara no quise perderme a María Guadaña. Letras crudas y cargadas de sentimiento sobre el escenario para ‘Peregrino’ y una gran banda de respaldo musical en ‘Cuánta belleza’.

Abajo de la Alameda había dos salas más, en la Itaca tocaban los onubenses Delbosque, que trajeron su simpático gorila de peluche, portada de ¡¿Sí o no?!, con clara influencia de Los Planetas, presentaron su último EP Centro de Gravedad.

En los breves descansos entre conciertos se cruzaban en las puertas de las salas pequeñas como esta, los asistentes que salían, con los músicos de la siguiente banda, preparando sus instrumentos para la prueba de sonido express y comenzar a tiempo. Este trasiego de artistas cargados caminando por las calles es muy característico del Monkey.

Era el turno de Victoria Ford, que tocaban en casa. Calidad indiscutible que me recordó mucho a La Nueva Vulcano. ‘Bien es poco’, como reza uno de sus temas. Fantástico también ‘Doble diversión’ y la colaboración de su amiga María.

A pocos metros, la elegante Sala Monasterio, con acogió todo el fin de semana el escenario Tomavistas. Tras una cortina dorada mejor iluminada que los artistas, Amparito soltó unos cuantos pildorazos punk-rock. ‘Oscuridad’ y ‘Explosión’.

La actividad entre escenarios y espacios empezaba a ser más frenética y me acerqué un momento al Teatro Alameda, donde tocaron Los Punsetes con una Ariadna vestida de viuda negra. No quise parecer ‘Una persona sospechosa’ y con el teatro lleno, salí de nuevo en busca de bandas que me resultaran menos familiares.

Mientras Monterrosa hacía nuevos adeptos tocando en el escenario gratuito de la Alameda, las Cariño, estaban ya preparadas en “el corazón” del festival, la pista de coches de choque. Las radiadas ‘Llorando en la limo’, ‘Mierda seca’ y ‘Canción de pop de amor’ hicieron que ya el público sí que se acercara a cantar a primera fila.

A continuación iba a descubrir uno de los espacios más cool de los existentes, la espaciosa Sala Holiday, de estética rescatada de las mejores salas de fiesta de los setenta, con aspecto recién reformado y respetado, con varias jaulas en las esquinas de la pista y toques actuales de luz y tapicería.

Esta sala fue la sede de la fiesta Subterfuge, con cuatro artistas de los que pude ver al murciano Neuman y a una de las bandas que generó más expectación, Colectivo Da Silva.

De hecho llenaron la sala y los comentarios de que era uno de los grupos que no se podían dejar escapar eran recurrentes. Una banda inusual de siete músicos, con guitarras, teclado, sintes y maracas que nos llevaron de “Vacaciones”, hacia unos ritmos coloridos revisados, pero familiares de nuestro pasado infantil. Un imaginario en el que se mezclan las tendencias actuales con esos ritmos tropi-levantinos. Todo un acierto y un éxito que convenció a todos con temas como ‘Marisol’ y cómo no, ‘Marina d’Or’.

Para terminar la noche, en el teatro, encontramos Petróleo. La alianza irreverente de Ignatius Farray con Tigres Leones, nos enseñaron a ‘Fracasar mejor’, aunque triunfaron a juzgar por la algarabía que se preparó y entre varias versiones, la enloquecida de ‘Bailaré sobre tu tumba’ se llevó la palma.

Para mí se terminaba la segunda jornada, con pronóstico de sol asegurado para la recta final del sábado.

Sábado 23 de Noviembre

Durante el tercer día de festival reinó el ambiente soleado y la audiencia se multiplicó. No pude asistir a la mítica Batalla de Bandas de Radio3, que me queda como asignatura pendiente para el año que viene.

Alrededor de las cuatro llegué a la Alameda con los chilenos Combo Chavela, reivindicativos mostrando una pancarta de los abusos en su país natal. Los ritmos de cumbia y otros sones latinos encandilaron y se montó una alegre conga. ‘Como te explico’ fue un bonito alegato a favor de la defensa del medio ambiente.

En el escenario Tomavistas, las Side Chick vinieron dispuestas a ser las más explosivas e inaugurar la tarde a base de rock con bombas como ‘Shut your whore mouth’, ‘Riot’ y recuerdos para Trump en ‘Your face is a butt’.

Texxcoco dieron mucha tralla también en el escenario de Santa Clara, y es que a partir de ahora iba a ser un “pin-ball” entre espacios y bandas. Los canarios traían disco fresco del día anterior, Side Effects of Proximity, y se entregaron a un público que correspondió al cien por cien.

Más color, variedad de sonidos y originalidad en el manejo de instrumentos ofrecieron My Expansive Awareness. Como en trance, consiguieron una atmósfera flotante en la pista. De verdad se expandieron con ‘Something to Believe in’ y pelotazos como ‘Do you wanna be rich?’

En una sala pequeñita llamada Fun Club en un lateral de la Alameda, Pavvla ofreció un show muy intimista, armada de su dulce voz y pausados gestos. Me encantó ‘Sometimes’, que seguida de ‘Young’ hizo que el tiempo se detuviera.

Con un giro de registro muy interesante hacia el folk, fui uno de los poquitos asistentes al concierto de Badlands, formación valenciana con influencias country y contrastada calidad, nos deleitó. Hasta nos presentaron su último tema en castellano, ‘Jaulas vacías’.

Los últimos conciertos de la noche tendrían lugar en las salas X y Even, y tras ver unos instantes a I am Dive en Alameda, y prescindir con pena de Derbi Motoreta’s en el teatro por no poder dividirme, emprendí camino al concierto de Belako, la sorpresa del Monkey. Hubo un cambio de horarios y tocaron los primeros en la fiesta Live Nation.

Llenaron el aforo y algunas personas hasta se quedaron fuera. Dentro, una caja perfecta para la avalancha de sonido que tenían preparada. Fue evidente la ilusión que les hizo dar este bolo. Desde el inicio con ‘Lungs’ hasta ver volar a Josu boca arriba entre el público en ‘Sea of confusion’.

Cogió el testigo Ramón Mirabet, que curiosa y caprichosamente tiene en común con Belako haber editado una versión de Sinnerman. Ramón y la banda en formato de cuatro integrantes, interpretaron las luminosas ‘Begin again’ y ‘Magic’ bajo una luz bastante pobre para la que están acostumbrados. ‘Those little things’ fue el perfecto cierre coreado por todos.

Me quedé en la sala para descubrir a St. Woods en directo y la caricia de su delicada ‘On me’. Me encantó también ‘All your ghosts’ y el final con su versión de ‘Roxanne’.

Traca final rockera de Camellos con la sala llena. Sonó la nueva ‘Mazo’ y la apoteosis esperada con ‘Becaria’.

Algunas perlas seguro me perdí en mi apuesta de bandas por descubrir. Se escuchó que Bestia Bebé, Yamila, Bee Bee Sea y algunos más habían estado fabulosos. Quizá a los que no conocí podemos verlos en el futuro en algún showcase o entrevista en Marilians Records…

Buena organización y rápida reacción ante los problemas causados por la lluvia. Lo más especial y recomendable del Monkey es precisamente formar parte del camerino ambulante en el que se convierten las calles de Sevilla y compartir impresiones con los músicos de camino a otra sala de la forma más amigable.

Por Angel Balbás