Resaca emocional tras el paso del ciclón Izal por Valencia

Llegaron para desembarcar en una de sus últimas paradas de su pequeño gran final del viaje, para despedir su disco Autoterapia, y dejar paso a Hogar, el que será su próximo álbum y que llegará después el verano.

En la capital valenciana consiguieron un merecido sold-out para llenar el estadio Ciutat de València en el ciclo de conciertos Les nits del Ciutat.

Comenzaron puntuales, y Meiuqer, el primer single que conocemos del futuro disco, hizo enmudecer a todo el estadio de una forma notable, mientras la banda al completo se unía en el centro del escenario para comenzar el concierto. Continuaron con Autoterapia para recibir la ovación del público y comenzar a repasar todos sus temas. Ruido Blanco continuó para revolucionar a todos con su mítica Copacabana, esta canción que es un himno para todos sus seguidores, dónde Alberto Pérez, guitarrista de la banda, disfrutó con cada acorde. La piedra invisible o Los seres que me llenan siguieron en el repertorio, dónde costaba, cada vez más, mantenerse sentado.

      

Inmediatamente, el escenario se apagó casi al completo y dejó a solas a Mikel Izal junto al admirable Iván Mella, quien fundió los acordes de su piano junto con la desgarrada voz del cantante, para que sonara Arte Moderno.

Tras esto, la banda siguió con su viaje por el espacio con audiovisuales que simulaban que volaban en una nave espacial. Acompañados esta vez de comandantes estrella como los actores, Santi Millán y Alexandra Jiménez, quienes dieron paso a la primera actuación virtual, con Rozalén interpretando Pequeña gran revolución junto a la banda.

Mikel comentó que la idea anterior al preparar esta gira, era una gira con invitados y colaboraciones pero ya que con todas las restricciones no es posible, varios cantantes los acompañaban en el escenario de forma virtual.

Llegó el momento de que Mikel sacara el ukelele para tocar su afamado Agujeros de gusano, en la que Alejandro Jordá el batería de la banda, que jugaba en casa, se dejó la vida en cada baquetazo que sonaba, para que María Pedraza y Jaime Llorente, como siguientes tripulantes de la nave espacial nos trajeran a Sidonie para cantar Temas amables.

Canción para nadie, uno de sus temas punteros del último disco fue el preludio a interactuar con el público, ya que tuvimos que votar con nuestros teléfonos, cuál queríamos que fuera la siguiente canción, y ganó Despedida.

El siguiente dueto fue junto a Mabü, dónde su preciosa voz acompañaba a la banda con El temblor, su Pánico práctico, y otro dueto inesperado fue junto a Zahara, que nos deleitó a todos con La Increíble Historia Del Hombre Que Podía Volar Pero No Sabía Cómo.

Ya llevaban más de dos horas de concierto cuando empezó a llegar la traca final, Magia y efectos especiales. Bill Murray dónde Gato, bajista, demostró su valía al más puro estilo Jimmy Page sacando un arco de violín para producir ese sonido con el que nos encandiló a todos. Y en El pozo, que fue el primer single de Autoterapia, en la que los acompañó la inconfundible voz de Miguel Ríos.

La mujer de verde, canción que dedicó a los sanitarios, dejó paso a El baile la que parecía que iba a ser la canción final del concierto, ya que toda la tripulación abandonó el escenario. Pero aún quedaba el último invitado, Enrique Bunbury, para rematar este directo con Pausa, apoteósico final.

Así remataron este concierto con invitados, naves espaciales, pero sobre todo con la magia que toda la banda suelta a cada paso en el escenario dónde se demuestra el crecimiento tanto musical como personal de sus componentes, los cuáles ganan cada vez más adeptos con su música.

Texto: Marta Alonso

Fotos: Alfredo Signes