Rozando el cielo con Ben Harper & The Innocent Criminals

Las Noches del Botánico siempre cuentan con ese encanto que supone el escuchar música en un enclave tan especial como es el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid. Además, si a todo esto le añadimos que es Ben Harper quien está sobre el escenario, la noche ya promete, cuanto menos, como interesante.

Bajo un sol de justicia y buscando las sombras previas, las puertas internas del jardín se abrían a las 20:30 para ir cogiendo sitio ante un recinto con todo vendido para esa jornada. Antes del californiano, fue Diego García, El Twanguero, y su banda los que pusieron ritmo y dieron inicio a una noche que terminó siendo especial…

El artista español, conocido internacionalmente por ese sonido tan característico, nos puso a bailar con temas de su último disco ‘Electric Sunset’ como “Raska yú” o “Vientos de Levante”, además de alguna de sus canciones más antiguas como “Guitarra dímelo tú”.

Diego, guitarrista virtuoso, ha viajado por el mundo, para empaparse de los sonidos de otros lugares y después entregarlos encima del escenario. Su banda, un apoyo de lujo, pero él sólo, con una guitarra acústica, nos permitió adentrarnos en un viaje musical de casi diez minutos.

Por todo esto y por la trayectoria que le precede, es una gozada poder verlo encima de un escenario.

La noche ya había caído durante la espera y parecía que las tímidas ráfagas de viento que venían de vez en cuándo servían como recibimiento a lo que Ben Harper & The Innocent Criminals nos iban a ofrecer durante las próximas dos horas.

La primera vez que vi a Ben Harper fue hace un par de años en La Riviera, recuerdo que nos habíamos quedado sin entradas y en el último momento, casi in extremis, conseguimos dos tickets que nos llevarían a vivir la gloria más absoluta. Y es que después de esa noche, supe que cada vez que el californiano se dejara caer por Madrid, haría lo posible para poder ir a verlo.

Y así, volvía a tenerlos enfrente. Delante de mí un escenario sencillo, sin demasiadas florituras externas, sin distracciones, sin postureos, sólo ellos, con sus instrumentos y con toda la magia y la calidad que irradian desde sus distintas posiciones. Porque al final eso es lo que importa, que tu atención esté puesta solo y exclusivamente en la música que te llega desde el otro lado.

Banjamin, con un sombrero marrón y sus continuos gestos de agradecimiento, tuvo al público enganchado desde el primer acorde que salía de su lap steel guitar. Y es que lo de este chico es tan difícil de explicar… esa capacidad de dejarte embelesada, mirando el movimiento del slide. Y que os voy a contar de la virtuosa banda que le acompañan, sus inseparables The Innocent Criminals, con el gran Leon Mobley a la percusión, Juan Nelson al bajo y Oliver Charles a la batería, hacen de complemento perfecto de un show que no tiene peros por ninguna parte.

Juntos hicieron un repaso por quince de sus temas pasados, porque a pesar de estar girando sin nuevo disco en el mercado, tienen un repertorio potente y extenso para marcarse un directo de lo más entretenido.

Abrían con “Gold to me” para seguir con “Steal my kisses”, “Whipping boy”, “The will to live” y “Please bleed”. Nos regaló “Walk away” en acústico y encararon la segunda mitad del concierto con “Amen Omen”, “Forever”, “Burn one down” “Fight for your mind”.

Aunque sin duda, uno de los momentos más destacables del directo fue cuando Benjamin cantó a capela “Diamonds on the inside”, creando un ambiente tan íntimo y especial que el público enmudeció por unos momentos. Su voz, solo su voz, sin micrófono ni instrumentos recorrió durante unos minutos todos los recovecos del Real Jardín Botánico.

Llegaron los bises y volvió a conectar con un público que quería más y  así sonaron dos versiones, la mítica “Machine gun” de Jimi Hendrix y la archiconocida “Superstition” de Stevie Wonder.

Como colofón acababa con la delicada “Welcome to the cruel world”.

Poco más puedo contaros, solo que para mí fue la mejor manera de empezar mis vacaciones de verano.

Texto: Miriam Notario

Fotos: Daniel Forés