“SUNDOWNER” DE KEVIN MORBY: HACIA LAS ESTRELLAS A PESAR DE LAS DIFICULTADES

En su disco más reciente, Morby pide que nos quedemos bajo el cielo abierto de una noche del medio oeste.

El disco llega a nuestras tiendas al final de un año frugal.  Sundowner son diez canciones que brotan para dar la crónica casi cinematográfica de una vida en pausa.

Dejando de un lado la celeridad de las últimas grabaciones del artista -pensamos así en Beautiful Strangers y Oh My God – esta última entrega nos lleva de regreso al idealismo folk de ‘Harlem River’, álbum debut publicado en 2013. Una vuelta a los comienzos con influencias de Jeff Tweddy que recuerda brevemente y de manera análoga a Nebraska, el sexto álbum que Bruce Springsteen sacó a la luz en 1984.

Sobre este escenario, encontramos temas como Campfire. Con la colaboración de Katie Crutchfield (Waxahatchee) y una letra honesta – un guiño a la figura de Jessi Zazu, de Those Darlins- se nos presenta el que quizá sea el tema que mejor represente la personalidad de este elepé. Un fondo que nos acerca a la llanura infinita de los alrededores de Kansas City, la ciudad donde Morby comenzó a componer estas primeras grabaciones.

De la línea nos llama la atención el segundo tema del disco. En Brother, Sister, reconocemos una atmósfera foránea. Nos dejamos caer desde el principio sobre el sonido, que va y vuelve. Nos transportamos a ritmos que suenan como un juego, un ‘dah, dah’ que nos llevará de la mano a lo largo de todo el repertorio. La música pasa a formar parte de todo lo demás – en la letra, un diálogo entre dos hermanos acerca de las fuerzas que nos llevan a seguir adelante o retroceder. Debatir entre la vida y la muerte como el gesto que siempre andamos esperando. 

Destacamos igualmente es Don’t Underestimate Midwest American Sun. Aquí, la guitarra acústica crece y abre la canción. A los primeros acordes le sigue la base rítmica, constante y delicada de Brad Cook, que sustituye al esencialismo country del resto de canciones y que se mezcla con sonidos de ambiente y voz a descubierto.

En definitiva, Sundowner describe un paso más en la trayectoria artística de Morby; un lugar más y una llamada a la still life con la que nos resultará fácil identificarnos.

Este proyecto comenzó a grabarse en solitario con una grabadora de cuatro pistas en la residencia personal de Kansas y tomó forma en los estudios tejanos de Sonic Ranch. Como en títulos anteriores, Sundowner se publica bajo el sello Dead Oceans, quienes también se encargan de grupos como Khruangbin, Dirty Projectors, The Tallest Man on Earth, o Bishop Allen.

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