Tormenta de arena en el puerto de Valencia

Tuve que abrir bien los ojos para entender que el tiempo pasa y las cosas están cambiando. Y es que no puede ser más acertado el comienzo de la canción Señales de la banda barcelonesa. Que el tiempo pasa es indudable, y que las cosas han cambiado, con más inri.

Tras una sucesión de cancelaciones y aplazamientos inciertos en todos los festivales previstos para este verano, Dorian hace su primera parada de esta gira en tiempos de coronavirus en Valencia. El festival autóctono Nits al Carme es el escenario perfecto para recibir el concierto al que le sucederán cuatro más en Madrid, Alicante, Barcelona y Granada. El enclave no tiene desperdicio. Al aura íntima que trae consigo el aforo reducido por las medidas sanitarias se le suma ver al grupo indie por excelencia con el mar y el puerto de fondo. Vamos, todas las papeletas para entrar en trance musical por unas dos horas.

El buen rollo entre el público es evidente. Hay ganas de Dorian. Hay ganas de música en directo. Y, sobre todo, hay ganas de indie. Además, para sumarle valor añadido a la cuestión, todo el staff de Nits al Carme ha dejado por una noche el uniforme convencional y se ha vestido para la ocasión con sus mejores camisas y vestidos al más puro estilo festivalero. Es entrar al recinto y sentir la nostalgia de quien ha faltado a tantos festivales que se han quedado por el camino.

Se apagan las luces. Los asistentes toman asiento. Entra la banda.

El viaje comienza con La Isla, uno de los hits de su último disco ‘Justicia Universal’. Nadie duda de lo acertada que es esta canción para dar el pistoletazo de salida. En seguida me viene a la cabeza el videoclip de la canción protagonizado por David Solans y Mireia Oriol y sonrío al pensar que el mismo puerto en el que está teniendo lugar el concierto podría haber sido el escenario de la historia que cuentan.

Pasamos a Noches Blancas y acto seguido, a uno de los temas estrella del grupo, Verte Amanecer. No hace falta echarle mucha imaginación para intuir que debajo de las mascarillas todos estamos cantando la letra acompañando al vocalista del grupo.

Es el momento de la pausa musical para dar paso a una pequeña presentación por parte de Marc Gili (voz, guitarra y principal compositor y letrista de la banda). Nos hace partícipes de la emoción del equipo ante el que es su primer concierto en esta nueva normalidad. Lo califica como una “cita a ciegas” y revela la intención de la pequeña gira que transcurrirá entre los meses de agosto y septiembre: “Lo que hemos querido hacer es intentar ofrecer lo máximo, traer toda la infraestructura de la banda para poder ofreceros el espectáculo audiovisual más bonito posible. Porque ya que no podemos bailar, al menos que podamos sentir”.

A continuación, el escenario se tiñe de rojo para vibrar con El Temblor, al que le siguen el que para mí es el hit por mayoría absoluta de su último trabajo, Hasta Que Caiga El Sol, y tras él, Los Amigos Que Perdí, uno de los temas consagrados de la banda. Destaca en este último el solo instrumental de Bart Sanz (bajo) y Lisandro Montes (guitarra), así como las voces armónicas de Belly Hernández en Justicia Universal, canción que da nombre al último álbum del grupo.

“Echamos en falta viajar, nosotros no podemos vivir sin viajar y es que es la mejor inversión que puede hacer una persona en su vida.” Así introduce Marc Llévame, canción que recorre algunos de los lugares que han sido especiales para el grupo y que se concibió como una especie de “viaje mental” a través de su historia. Le siguen Arrecife, tema emblemático de la banda y Duele.

Entramos en la recta final con Vicios y Defectos y Paraísos Artificiales. La primera de ellas la canta, como es habitual, con el guitarrista Lisandro Montes. Destaca al final del tema un solo de teclados de Belly, pieza indispensable en la banda, que nos hace entender el porqué del cariño que la integrante suscita entre los fans del grupo.

Es el momento de una de las dos piezas musicales clave de Dorian, el tema que no puede faltar en una playlist indie que se precie. Es el momento de A Cualquier Otra Parte. Sin duda uno de los más esperado para los asistentes. Pese a la normativa que prohíbe levantarse del asiento durante el concierto, se intuye el impulso autocensurado del público de levantarse y bailar.

Últimas cuatro canciones. La primera de ellas es Cometas. En su presentación el vocalista criticó abiertamente, al igual que hace la letra de la canción, a la clase política partidaria de vallas y concertinas que dividen y separan alegando que “los grandes retos del siglo XXI los vamos a tener que afrontar todos juntos y no por separado”. Es una clara alusión, dicho expresamente por Marc, al muro que pretende construir Donald Trump entre Estados Unidos y México. El videoclip, grabado en la frontera entre ambos países dio pie a la banda a contemplar, de primera mano, las obras del proyecto del presidente estadounidense entre Tijuana y Texas. “La verdad es que si tienen un buen pedazo de valla hecho y da un poco de miedo”. Algo contra lo que ellos luchan con una de sus letras más reveladoras de la realidad contemporánea a nivel global. Ni pasaportes, ni fronteras. Ni fe, ni salvación. Ni muros, ni guerras de mierda. Ni estrategias de control.

Es el turno de Señales, una de las canciones de ‘Justicia Universal’ más queridas por el público y con la que comenzábamos la crónica.

Tras ella, Dorian hace público que llevan ocho meses trabajando en un disco nuevo y que esperan poder compartirlo a principios del 2021 “si no se ha acabado el mundo” para entonces, bromea el vocalista.

Se nota el fervor final. Han dejado para concluir el concierto su tema predilecto. El favorito de todos me atrevería a decir. Y es que pasan los años y La Tormenta De Arena no hace más que consolidarse como el gran hit de la banda. Es mágico y envuelve desde que comienza a sonar a todos los asistentes en ese fin de festival que no hemos podido vivir. Casi 9’ de canción, como acostumbran a hacer cuando la cantan en directo, que impulsan a todo el público a cantar al unísono su himno. Y es que el concierto ha llegado a su fin y la emoción por el último tema se palpa en el ambiente.

Pero no, Dorian nos da una última sorpresa, una “última vuelta de tuerca”. Concluyen con una canción que no siempre tocan y que reservan para las noches especiales. Tristeza pone el punto final a la noche.

Yo al menos necesitaba este respiro. Volver a sentir que las cosas no son tan distintas a como lo eran hace un año. Solo necesitamos ser conscientes de cuál es la situación y adaptarnos a ella. No creo que sea el único al que la música ha salvado durante esta cuarentena. Y siento que le debo esto a todas las canciones que me han hecho viajar desde casa. Apostemos por la música en directo. Con seguridad. Con garantías.

Espero poder seguir viendo volar a Dorian. Estoy seguro de que volveremos a coincidir, como siempre, en cualquier festival, en cualquier otra parte.

 

Texto por Carlos Rodríguez

Fotos cedidas por el Festival Nits al Carme