¿Versión original?

Hace unas semanas (creo) hablábamos de originales, plagios, homenajes y demás en las portadas de discos. Esto me llevó a preguntarme por el maravilloso mundo de las versiones. Soy un amante de las versiones. De las buenas claro, como todo el mundo. Pero nunca me había planteado demasiado en serio cuál es el significado, o qué función tienen las versiones. No sé, ¿qué lleva a alguien a hacer una canción que ya está hecha? Pues no lo sé y tampoco lo he averiguado. Lo que sí que sé es que me canso muy rápido de las cosas, que no soy muy constante que digamos, y sobre todo que no me gustan las normas ni las obligaciones. Por eso, aunque todo apuntaba a un Cap. 3 del rollo ese de las portadas, porque la verdad es que aún hay muchas cosas relacionadas con el tema de las que me gustaría hablar, cuando he cogido el ordenador para ponerme a ello, me ha dado una pereza terrible retomar el tema y seguir dando la brasa con lo mismo. Lo que sí me motiva es hablar de tres versiones que por una cosa o por otra las tengo siempre en la cabeza. Ya si eso otro día volvemos con las portadas, porque con la misma rapidez que pierdo el interés en algo, vuelvo a recuperarlo. También prometo volver a hablar de versiones más adelante, no sé cuando, pero desde el más absoluto ateísmo, juro por lo más sagrado que volveré a retomar las versiones. Es que pensándolo bien, hay versiones brutales, como Personal Jesus por Johny CashLouie Louie a máxima potencia por Motorhead, la originalidad de Yo La Tengo dándole una vuelta de tuerca a Biltzkrieg Bop de los Ramones o su toque personal a Friday I´m In Love de los Cure, muchas la verdad. Así queda escrito y prometido que haré una lista de ellas. O no, también soy un poco mentiroso. Como todo el mundo, ¿vale? No me juzguéis.

 

Hace veinticinco años, en 1994, ya se celebraba la ceremonia de los Brit Awards, con su gala, su entrega de premios, con actuaciones de los grupos chulos del momento y hasta con alcohol y drogas. Bueno, digo yo, que ya sabemos que los músicos son todos unos drogaos. Bueeeeno, todos no, Pablo Alborán no. Pablito toma té con pastas en el backstage y después de los conciertos se va directo al hotel a hacer punto de cruz. Bueno da igual, que haga lo que quiera. El caso es que en 1994 yo tenía catorce años, y aunque ya me gustaban Nirvana, los Pixies Sonic Youth, la verdad es que estaba más por el hardcore y el Punk de NofxPennywisse o Fugazi, y no tenía conocimiento de los Brit Awards, de Pj Harvey ni de Bjork, que por cierto, con esa cara nunca sé si tiene seis años o sesenta. Bjork, medio lapona, medio esquimal, medio mongola. Se nota que me encanta, eh? Pj Harvey ya es otra cosa. Pj Harvey no tiene ni que cantar, podría pasarme horas solo mirándola sin hacer nada más que estar subida al escenario. No hace falta ser la más lista ni la más guapa. Hay que tener talento. Y no digo que Bjork no lo tenga, me gustaría que quedara claro. No sé, Paco de Lucía es la guitarra hecha persona, pero no soy capaz de tragarme un disco suyo… Sea como fuere, resulta que ese año 94, una Bjork de 28 años y una Polly Jean de 24, hacían una colaboración en directo en la ceremonia de los Brit Awards, y con una guitarra, un tecladillo y sus inconfundibles voces, versionaban “(I Can´t Get No) Satisfaction”. De los Rolling Stones, claro, ¿de quién iba a ser si no? Pues bien, nunca me han gustado los Stones y tampoco su Satisfacction, pero esa versión es una puta obra maestra. Y nada más que añadir.

 

 

Mi amigo Javi de Murcia, que es una de las personas que más en serio me tomo cuando habla de música, un día me recomendó que escuchara a Marcelo Criminal. Que era el Daniel Johnston español, me dijo. Por supuesto, le hice caso y lo busqué. Fui a dar con Juana de Arco y me enganchó a la primera. “Joder, que buena definición ha hecho el cabrón”, pensé. Esa simplicidad tan contundente en la música, esas letras tan cercanas y tan directas… No pasa nada por pedir perdón… Bueno, que me voy por las ramas y yo he venido a hablar de mi libro. De cuándo Carolina Durante versionó a Marcelo Criminal. De cuando Diego escuchó Perdona (ahora sí que sí) y dijo, “esto hay que versionarlo”. Y fue así, lo afirmó él mismo en una entrevista. Lo digo así en pasado y parece que fue hace veinte años, pero en realidad fue hace unos meses atrás solamente. Pero es que quedaba guay. Bien, ¿que han hecho un temazo? Nadie lo duda, ni siquiera yo. ¿Que ha tenido más repercusión que el tema original? Eso está claro, no vamos a negar la evidencia. Pero que es mejor, eso ya no está tan claro. Si en vez de canciones fueran cuchillos, el de Marcelo está mucho más afilado. A mi me corta más y se me clava más profundo. En cualquier caso, las dos canciones están en mi lista de Spotify.

 

 

I´m Gonna Be (500 miles) es una canción versionada hasta la saciedad. Que está sobaísima vamos. Pero bueno, siempre me pareció una buena canción. Una gran canción. Y si eres un adolescente que está todo el día en el skate park, patinando con un Santa Cruz trilladísimo y con los auriculares reventándote los oídos con hardcore punk, pues claro, escuchas el 500 miles a manos de Down By Law y los Proclaimers se te hacen pequeñitos. Y es que le dan al tema una potencia y una fuerza superior. Me imaginaba a un tipo caminando por algún desierto de Arizona (o algún sitio parecido de Almería, yo que sé), sucio y sudoroso, con el sol abrasándolo. Caminando muy lento, con unos zapatos puestos pero ya sin suelas, con las plantas de los pies ensangrentadas, cubiertas de tierra pegada a la sangre seca. Pero pese a su lamentable estado, el sobreesfuerzo y el agotamiento, grita el estribillo con todas sus fuerzas, sin parar de caminar, escupiendo saliva y sangre, levantando con la mano derecha un ramo de rosas totalmente podridas y con la mirada perdida en la nada.

 

 

Pues estas son las tres versiones de las que quería hablar. Hay muchas más que me gustaría incluir, pero no me gusta alargarme demasiado, así que lo dicho, prometo continuar con otro capítulo sobre el apasionante mundo de las versiones. 

 

Alex Panda