Violent Femmes – ‘Hotel Last Resort’

¿Hace falta otro disco político? (No, pero sí uno de Violent Femmes)

Violent Femmes regresan con un nuevo largo desde su último en el 2016 ‘We Can Do Anything’ y casi 40 años de carrera a sus espaldas.

Se nota que han estado pendientes de la prensa y el noticiario, muchos tintes políticos… ¿Llegados a tiempo? Empecemos por el principio.

El álbum abre con “Another Chorus”, una sátira sobre el odio de Gordon Gano a los estribillos, que además fue anticipo del disco, rozando el surrealismo casi country, se odia o se ama, por aquí es amado.

“I Get What I Want” es una de las tres piezas que convierten a ‘Hotel Last Resort’ en un futuro clásico del trío. Aunque superada con creces por “Paris to Sleep”, donde ahí encontramos el espíritu auténtico que nos lleva su sonido de los años ochenta.

La tercera la revelamos más adelante.

Encontramos mucha autocrítica sobre el complejo oficio de hacer canciones, con tintes muy Dylanescos como en la que da nombre al disco “Hotel Last Resort”, con colaboración del presentador americano Tom Verlaine, y “Not OK”, siendo quizás los temas que menos brillan.

En lo político, lo tienen claro, aunque parecen que llegan algo tarde, ya se ha cantado mucho sobre la política americana y en momentos más sensibles, temas como “I´m Nothing”, con Stefan Janoski, Not OK y, a juicio personal un cierre épico y que de haberse publicado dos años antes hubiese sido un hit para la época de las elecciones, la tercera pieza del disco: God Bless America”. 

Nos sorprenden con dos temas interesantes: “I´m Not Gonna Cry”, un cover de la banda Pyx Lax pasada por un filtro de oscuridad y “Sleepin´At The Meetin”, dónde con voces y palmas ganan en misma potencia con instrumentos, marca de ser un grupo sólido.

Vemos también un lado romántico de Gano en “Everlasting You”, un tema con una base rítmica potente muy punk durante dos minutos escasos pero de letra dedicada. 

“It´s All Or Nothing”, “Adam Was a Man” y “This Free Ride” pasan sin pena ni gloria, sonando como esperamos que suenen los de Milwaukee, pero sin sorprender al oído.

Violent Femmes no necesitan otro gran disco, no necesitan un nuevo público y por supuesto, ninguna necesidad de reinventar su sonido cuando lo que hacen, lo hacen bien, es un disco que si hubiera sido publicado en el lugar del su anterior trabajo hubiera ganado en contexto, ya que su posición política habría conectado mejor con un público que ya se ve hastiado de nuevas voces de protesta redicha y predecible.

Y Gano, Ritchie y Sparrow solo necesitan seguir haciendo canciones sin caer en la nostalgia de ‘Violent Femmes’ (1983) o ‘Halloweed Ground’ (1984), ganando en experiencia y en buen gusto a la hora de hacer buenos temas de folk.

Texto por Major Peach