Zahara nos está salvando a todos

Cuando, hará poco más de un mes, Zahara nos sorprendió con “Merichane”, el primer adelanto de su próximo disco, esta canción que se convirtió en viral y que con ella la gran mayoría nos sentíamos identificadas, sinceramente pensé que el listón estaba altísimo, pero lo ha vuelto a hacer.

Tenemos nuevo tema, “Canción de muerte y salvación” y sólo puedo volver a aplaudirle fuerte, porque toda esa verdad tan impresionante que nos está mostrando la artista, vuelve a erizarnos la piel y ella sigue sacando de sus entrañas todos los entresijos que ha vivido.

Una canción entre dioses, pecados y crucifijos, en la que vuelve a abrirse en canal, para echar fuera y destruir todos los sucesos que ha vivido ella en primera persona, por eso nos dice al final de la canción: Yo estaba allí porque era yo.

La propia Zahara habla del tema:

“El confinamiento me llevó a un viaje personal tan profundo que desembocó en todo lo que hay en mi próximo disco. ‘MERICHANE’ podría ser el tráiler y “Canción de muerte y salvación” él primer acto, la primera piedra de todo lo que vendrá después.”

Si realmente solo llevamos el primer acto como comenta la artista, solo quiero que llegue ya la primavera, para disfrutar de este disco. Porque no puedo imaginar donde nos llevará el acto final.

La canción que está escrita por Zahara, y producida por Martí Perarnau IV. Una lucha entre la luz y la oscuridad que está perfectamente plasmado en el videoclip que ha dirigido Abel Molina.

Según Abel Molina, “Desde la primera escucha sentí una fuerza muy profunda y mística que me invitaba a adentrarme en un viaje de autodescubrimiento, crítica y redención salvajes.

Descubrir y discernir al personaje que hemos creado de quién somos realmente, para así poder crecer y sanar los estigmas del pasado, es la línea argumental que se trazó ante mí para narrar esta historia. El resultado final de esa lucha interna nunca podrá ser aquello que alguna vez fuimos, sino algo más complejo y profundo.

Abrazar nuestro lado más oscuro y darle un lugar en el mundo se me antoja un ejercicio necesario y catártico que todos deberíamos hacer alguna vez en la vida. Utilizar un mundo digital (artificial) frente a uno analógico (real) para finalmente fundirlos en una sola realidad me pareció una metáfora perfecta para plasmar el poderoso mensaje de esta hermosa y cautivadora canción. En el proceso de creación (que duró varios meses) yo mismo me vi obligado a recorrer personalmente ese viaje de ida y vuelta al averno que habita en todos nosotros. Y sin duda volví siendo otro”.

Foto portada: Abel Molina